Santiago Roncagliolo
Imposible no pensar en Pedro Camacho cuando leemos la sinopsis de Oscar y las mujeres (Alfaguara), la nueva novela de Santiago Roncagliolo, donde un escribidor es engullido por la ficción, ante la cual empalidece su propia vida. Roncagliolo, entrevistado por Alberto Ojeda en “El Cultural” dice cosas discutibles (que la mejor ficción contemporánea se escribe en las series de TV, algo con lo que no puedo estar completamente de acuerdo pero sí considero que muchas de las mejores ficciones actuales aparecen en las series norteamericanas) e incomprensibles (“El culebrón es el Shakespeare de América Latina”).
Algunas preguntas:
Pregunta.- Tres citas encabezan el libro. “El arte imita a la vida”, Aristóteles. “La vida imita al arte”, Oscar Wilde. “La vida imita a la televisión barata”, Woody Allen. ¿Cuál le parece más acertada?
Respuesta.- La de Woody Allen, sin duda. La vida está llena de giros fallidos, de historias que no se cierran, o que nunca se abrieron bien. Dios es un guionista de telenovelas baratas, igual que Óscar, el protagonista de mi novela.
P.- En su caso la confusión de la realidad y la ficción es un síndrome grave. ¿En qué medida le sucede a usted también cuando escribe?
R.- Todos mis personajes tienen mucho que ver conmigo. Suelen ser una deformación. Yo también escribí culebrones. También viví inmerso en mis ficciones y en mi vida de escritor, viajando por medio mundo promocionando mis novelas. Me costó mucho darme cuenta que mi vida estaba en mi gente más cercana, en mis dos hijos, en mi esposa…Pero hubo un momento en que vi claro que debía convertirme en un adulto funcional. A Óscar le pasa lo mismo. Él es una autoparodia de mí mismo.
P.- ¿Cómo fue su experiencia de guionista de culebrones? ¿Le ha servido mucho para su carrera posterior como novelista?
R.- Los guionistas de culebrones no pueden permitirse el lujo de bloqueos creativos. De pronto, tienes que rellenar 40 páginas de un día para otro. Aunque estemos hablando de culebrones malos, es un trabajo duro… Además, tienes que cumplir con una regla de oro: la protagonista buena debe mantener la virginidad durante 120 capítulos. Algo muy complicado: en la vida real la pierden a los tres. Todo eso supone que tienes que manejar la historia para demorar la consumación del amor hasta el final. Después de hacer algo así, uno está preparado para escribir las historias más inverosímiles.
No sé si al tipo que me mencionó la nota en un periódico nacional le gusta Santiago o fue un pretexto para hablar sobre barbas y barbones en la literatura. Ni si quiera sé si me agrada lo que escribe desde que leí Abril rojo allá por el 2008 cuando éramos cachimbos de literatura. Solo sé que no es posible hablar de él sin que alguien en la mesa se sienta incómodo e intente pasar de tema (en el mejor de los casos). y eso que he encontrado una crítica de Miguel Gutierrez en la que la recomienda a medias (lo digo, porque por lo general, quienes desdeñan Abril rojo y todo lo que Santiago pueda publicar de alguna manera sueltan el argumento de “Prefiero a Miguel Gutierrez en esos temas y zapatero a su zapato”). Supongo que en algunas semanas empezarán las murmuraciones entre mis amigos.
lavidaesotra liked this
yaredmh reblogged this from ivanthays and added:
No sé si al tipo que me mencionó la nota en un periódico nacional le gusta Santiago o fue un pretexto para hablar sobre...
thisgameisaplateaux liked this
ddaelus liked this
ivanthays posted this
